¿Pro Vida? Sí, Pro Vida Eterna
Los principales referentes del movimiento Pro Vida recomiendan no utilizar argumentos religiosos en la discusión sobre la legalización del aborto, algo totalmente comprensible pero que encierra un gran peligro.
Al abstenerse de fundamentar desde la Fe se corre el riesgo de creer que tales argumentos no existen o bien no son válidos, cuando en realidad son incluso más contundentes que los mismos argumentos científicos ¿no lo cree?.
Es hasta hace relativamente muy reciente que la ciencia pudo corroborar, a través de disciplinas como la embriología o la genética, lo que la Fe nos reveló desde hace muchísimo tiempo; que la vida inicia en el momento de la concepción.
Por tanto, un punto en el que podríamos estar de acuerdo tanto ProLife como ProChoice sería en que la discusión no debería radicar sobre definir el momento que incia la vida ya que, como hemos visto, ese tema está más que resuelto por la ciencia.
Esto nos lleva a la siguiente cuestión, ¿por qué deberíamos proteger esa vida? y caeremos en cuenta que esa es una pregunta que sencillamente la ciencia está incapacitada de responder y de aquí se deduce el valor de los argumentos religiosos.
NO MATARÁS
No harás morir al inocente ni al justo (Ex 23, 7)
Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré (Jr 1, 5)
¿Puede una mujer olvidarse del niño que cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque alguna lo olvidase, yo nunca me olvidaría de tí. (Is 49, 15)
¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen? (Lc 1, 34)Su esposo, José, pensó despedirla (Mt 1, 19)Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre (Lc 2, 7)
Al oír Isabel su saludo, el niño dió saltos en su vientre... Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre (Lc 1, 41-42)
A imagen de Dios lo creó. Varón y mujer los creó. (Gn 1, 27)
LA BATALLA ESPIRITUAL
Muchos se presentarán en mi nombre, diciendo "Yo soy el Mesías" y enganañarán a mucha gente. (Mt 24, 5)
Y San Pablo nos recuerda que la batalla que estamos librando es en contra del mismo demonio:
Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba. (Ef 6, 12)
Sin embargo, sabemos de antemano que es una batalla ganada, lo que nos toca es permanecer fieles a la Santa Iglesia fundada por Jesucristo.
Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia y los poderes del abismo no la vencerán. (Mt 16, 18)
Así que basta de querer callar La Verdad ya que esto es contrario al último mandamiento que nos dejó Nuestro Señor antes de ascender a los cielos.
Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda criatura. (Mc 16, 15)




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