EL MITO DE LA SEPARACIÓN IGLESIA - ESTADO
"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Lc. 20:25
Algunos creen que en nuestro país fueron los liberales quienes introdujeron el concepto de la separación Iglesia - Estado a través de las leyes de Reforma en el siglo XIX, sin embargo la realidad es que ya era bastante conocido de mucho tiempo atrás.
A veces se nos olvida que los años y siglos tienen "apellido", por ejemplo cuando hablamos de algo que sucedió en el año 2000 podemos notar la gran diferencia de referirse al 2000 D.C. o al 2000 A.C. y por muy ateos que se precien de ser, habrán de reconocer que Jesucristo vino a marcar un antes y un después en la historia.
Por tanto es totalmente inverosímil creer que algo que sucedió ¡19 siglos! después de la famosa frase pronunciada por Nuestro Señor Jesucristo según se describe en el Evangelio de San Lucas (Lc 20:25), pudiera presentarse como una novedad para entonces.
¿QUÉ ES LA SEPARACIÓN IGLESIA - ESTADO?
Antes de comenzar, siempre conviene definir bien los conceptos para entender de qué estamos hablando.
En su definición más básica se refiere a la NO intervención de la Iglesia en asuntos del Estado y viceversa, se escucha muy bonito en la teoría pero es totalmente injusto en la práctica ¿no le parece? entonces echemos un vistazo al artículo 130 consitucional.
Art. 130.- El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo...
Corresponde exclusivamente al Congreso de la Unión legislar en materia de culto público y de iglesias y agrupaciones religiosas...
a) Las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica como asociaciones religiosas una vez que obtengan su correspondiente registro...
De lo que nos está hablando es de que la Iglesia necesita forzosamente la aprobación del Estado para ejercer como tal; esto da a entender por supuesto que el Estado está por encima de la Iglesia según la ley ¿o acaso se imagina que el Estado requiera la aprobación de la Iglesia para ejercer también? claramente no hay igualdad de condiciones.
Ni siquiera necesitamos remitirnos al texto original de dicho artículo donde Benito Juárez y compañía se otorgaban la potestad de limitar la cantidad y nacionalidad de los sacerdotes que podía haber en el país para entender que cuando los liberales hablaban de "separación" en realidad querían decir "sumisión".
LA VERDADERA SEPARACIÓN IGLESIA - ESTADO
A pesar de haber comprobado que la supuesta separación Iglesia - Estado es una farsa, podríamos analizar la definición que vimos para darnos cuenta de que es un concepto bastante pobre ya que se limita a la no intervención entre uno y otro.
Por eso la ensañanza de Jesucristo no tiene comparación, es mil veces más edificante y muchísimo más completa.
"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" implica varias cosas.
Por ejemplo se puede entender también que NO des al César lo que es de Dios, ni a Dios lo que es del César; dicho de otro modo, "No trates al César como Dios, ni a Dios como un simple César".
Basta de endiosar políticos y de tratar a Dios como un servidor público que debe rendir cuentas ante mi.
Otro episodio importante narrado en los evangelios es cuando Jesús está ante Pilato y le comenta lo siguiente:
"No tendrías ningún poder sobre mi si no lo huberas recibido de lo alto."
Jn 19:11
Aquí queda mucho más claro que en realidad el poder únicamente viene de Dios y si esto no se reconoce entonces ¿ante quién responden? ¿a quién sirven?, la respuesta la tiene cierto personaje famoso por ser el maestro del engaño.
"Te daré poder sobre estos pueblos y sus riquezas serán tuyas, porque me las han entregado a mi y yo las doy a quien quiero. Si te arrodillas y me adoras, todo será tuyo".
Lc 4:6-7
Lo cual remata Jesucristo inmediatamente de manera magistral:
"La Escritura dice: Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo servirás".
Lc 4:8
CONCLUSIÓN
La historia nos demuestra que el supuesto Estado laico busca regular las actividades de la Iglesia, utiliza sus tribunas para atacar directamente la doctrina cristiana y ha llegado al extremo de perseguir a la Iglesia con la intención de exterminarla (Guerra Cristera); todo esto bajo la bandera de la no intervención.
En fin, yo elijo creerle a Jesucristo.

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