VIVIR BAJO UN PUENTE
*Publicado originalmente en Marzo 2019
Entendemos por puente aquellas construcciones que permiten librar algún tipo de obstáculo, sin duda alguna son un símbolo de progreso y por eso es lógico creer que lo importante es cruzar el puente, pasar sobre él.
Vivir debajo de un puente está asociado con elementos negativos como la indigencia, es como querer estancarse en el obstáculo hasta volverse parte del mismo.
Basta recordar el famoso cuento donde el troll que vive debajo de un puente se quiere comer a cualquiera que intente cruzarlo para comprobar su connotación negativa.
Pero… ¿Y si en realidad lo estamos viendo todo de cabeza? ¿Y si el obstáculo a librar está por encima del puente y no por debajo?
Pensemos en los puentes que se construyen en la intersección de dos vías “rápidas”, están diseñados exclusivamente para los automóviles ya que aunque cuentan con banquetas, éstas sólo tienen la función de proteger las columnas que sostienen dicho puente; el peatón está prácticamente borrado.
En una ciudad como Monterrey con temperaturas tan altas la mayor parte del año, siempre se agradecen los espacios públicos sombreados como los que se generan debajo de este tipo de construcciones, sin embargo todo esto se desaprovecha y en el “mejor” de los casos se utiliza como estacionamiento, es decir, más espacio para autos y menos para peatones.
Empecemos a ver los automóviles que pasan sobre el puente como el obstáculo que nos impedía tener una ciudad más accesible para todos y busquemos propuestas que integren todo tipo de actividades urbanas que puedan suceder en estos espacios.
Recordemos que si privilegiamos al peatón, todos saldremos beneficiados porque al final del día todos somos peatones.


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